Fryderyck Chopin. Nocturno
(Versión castellano)
Hay un momento en el día, cuando concluye la tarde, sobre todo en otoño, en el que da la sensación de que la vida empieza a recogerse, las farolas se encienden lentamente, la gente vuelve a sus casas, los trazos de las primeras sombras de la noche comienzan a dibujarse y el ritmo frenético del día baja, respirándose en general una sensación de tranquilidad, aunque puede también, que algo de desamparo para algunos pocos. Si este crepúsculo fuera la escena de una película, veríamos unas luces doradas al final del horizonte, rosadas o incluso anaranjadas y, sin duda alguna, sonarían de fondo las notas de un piano. La banda sonora ideal para tan poética escena no podría ser otra que la de un Nocturno de Chopin, compositor polaco que, aunque no inventó la forma del Nocturno, la elevó a su excelencia, tanto es así, que se encuentran en la cima de dicha música, sin que ningún otro compositor la haya podido alcanzar. No en vano, dijo Schumann cuando le escuchó tocar: «¡Señores, quítense el sombrero, un genio!» Un nocturno se puede definir técnicamente hablando, como una pieza de pequeñas dimensiones por su duración, de melodía dulce y estructura libre, con un acompañamiento regular y constante. Piezas tranquilas, con melodías líricas y muy expresivas.
También podríamos añadir, que Nocturno en música es sinónimo de meditación, de melancolía, de introspección o de calma interior. Subjetivamente, el Nocturno está relacionado con el ambiente poético y misterioso que otorga la noche. Es lo contrario de lo extrovertido, luminoso o alegre.
Chopin, persona tendente a la melancolía, fue uno de los compositores que mejor representó el ideal de compositor romántico, introvertido, pensativo, culto y virtuosista, aunque alejado de los conciertos con mucho público; según afirmaba no se encontraba cómodo tocando en grandes auditorios, prefería la cercanía del publico en las pequeñas salas.
Su primera biografía la escribió su gran amigo Liszt, compositor totalmente opuesto a Chopin; extrovertido, espectacular, animal social donde los hubiese. Eran el anverso y el reverso de una misma época, compartiendo su pasión por un mismo instrumento, el piano y una misma ciudad: París. En este maravilloso lugar se encontraba el epicentro de la vida cultural y social de Europa, así como los mayores avances tecnológicos y artísticos de la época. Aunque ambos acudieron atraídos a la ciudad por su belleza, es cierto que los motivos de Chopin por salir de Polonia estuvieron relacionados con la situación política de su país. A pesar de que se fue con la idea de volver, lo bien cierto es que nunca lo hizo. De ello se debió de dar cuenta en sus últimos momentos ya que dejó escrito que cuando muriese, quería que su corazón reposase en Polonia. Así, aunque su cuerpo reposa en el famoso cementerio Père Lachaise de París, su corazón fue extraído de su cuerpo antes de ser enterrado y fue trasladado a Varsovia. Allí, en la catedral de la Santa Cruz de Varsovia se venera por los polacos como si de un héroe nacional se tratara. La figura de Chopin y su música en Polonia representan el nacionalismo polaco y por ello, además de que el nombre de Fryderyck Chopin es lo primero que un turista se encuentra ya que el principal aeropuerto de Polonia se llama así, el acontecimiento cultural más importante de Polonia es el Concurso Chopin que se celebra en Varsovia desde 1827, retrasmitido por el canal público de televisión polaca. Es uno de los concursos de piano más importantes del mundo y entre los ganadores se encuentran los mejores pianistas de la historia como Martha Argerich, Kristian Zimmerman, Bella Davidovich, Maurizio Pollini, Garrick Ohlsson, Vladimir Ashkenazy o Mitsuko Uchida. Este concurso, que se aplaude cada cinco años, sólo ha dejado de celebrase en una ocasión: en el año 1942 debido a la ocupación nazi. En la edición del año 2021, el español Martin García, fue el ganador del tercer premio, algo que pianísticamente hablando puede considerarse como toda una hazaña.
Concursos aparte, la música de Chopin es maravillosa. Tiene la cualidad que poseen las grandes obras de artes y es la de llegar al alma de un amplísimo público por su claridad en las melodías, por una enorme riqueza en las armonías y una grandísima expresividad. Su capacidad para emocionar claramente ha trascendido el nacionalismo polaco para convertirse en una música universal.
¿Qué pasaría si pusiéramos un momento Chopin al final de nuestro día? Conjeturando o fantaseando, que si nos dejáramos invadir por el espíritu de la música de Chopin, podríamos aventurarnos a afirmar que acabaríamos el día más tranquilos, tal vez con una sonrisa en los labios, dormiríamos mejor, nos levantaríamos de mejor humor y tendríamos más paciencia los unos con los otros, evitando muchos enfrentamientos cotidianos con los seres que nos rodean, cercanos y no tanto; nos encontraríamos felices de haber dedicado unos minutos al día a enriquecer nuestra alma, nuestro espíritu y, seguramente, nos encontraríamos al final del día, deseando volver al momento Chopin, para reencontrarnos a nosotros mismos y seguir experimentando sus bondades. Tal vez, unos pocos minutos de música de Chopin al día, mejorase nuestra sociedad. Por todas estas bondades… ¿por qué no? ¡Ponga usted un momento Chopin en su vida!
(Versión valenciano)
Hi ha un moment en el dia, quan conclou la vesprada, sobretot a la tardor, en el qual dona la sensació que la vida comença a arreplegar-se, els fanals comencen a encendre’s, la gent torna a les seues cases, els traços de les primeres ombres de la nit comencen a dibuixar-se i el ritme frenètic del dia baixa, respirant-se una sensació de tranquil·litat en general, encara que també pot ser que per a uns pocs, una mica de desemparament. Si aquest crepuscle fora l’escena d’una pel·lícula, veuríem unes llums daurades al final de l’horitzó, rosades, o fins i tot ataronjades, i sens dubte sonarien de fons les notes d’un piano. La banda sonora ideal per a tan poètica escena no podria ser una altra que la d’un Nocturn de Chopin, compositor polonés que, encara que no va inventar la forma de Nocturn, la va elevar a la seua excel·lència, tant és així, que els que ell va compondre es troben en el cim d’aquesta música, sense que cap altre compositor els haja pogut igualar. No en va, va dir Schumann quan el va sentir tocar “Senyors, lleven-se el barret, un geni!”. Un Nocturn es pot definir, tècnicament parlant, com una peça de xicotetes dimensions per la seua duració, de melodia dolça i estructura lliure, amb un acompanyament regular i constant. Peces tranquil·les, amb melodies líriques i molt expressives.
També podríem afegir que Nocturn en música és sinònim de meditació, de melancolia, d’introspecció o de calma interior. Subjectivament, el nocturn està relacionat amb l’ambient poètic i misteriós que atorga la nit. És el contrari d’extravertit, lluminós o alegre.
Chopin, persona tendent a la melancolia, va ser un dels compositors que millor va representar l’ideal de compositor romàntic: introvertit, pensatiu, culte i virtuós, allunyat dels concerts amb molt de públic; segons ell afirmava no es trobava còmode tocant en grans auditoris, preferia la proximitat del públic en les xicotetes sales.
La seua primera biografia la va escriure el seu gran amic Liszt, compositor totalment oposat a Chopin, extravertit, espectacular, animal social on n’hi haguera. Eren l’anvers i el revers d’una mateixa època, compartint la seua passió per un mateix instrument, el piano, i una mateixa ciutat, París. En aquest meravellós lloc es trobava l’epicentre de la vida cultural i social d’Europa, així com els majors avanços tecnològics i artístics de l’època. Encara que tots dos van acudir a la ciutat atrets per la seua bellesa, és cert que els motius de Chopin per eixir de Polònia van estar relacionats amb la situació política del seu país. A pesar que se’n va anar amb la idea de tornar, el ben cert és que mai no ho va fer. D’açò es degué adonar en els seus últims moments de vida ja que va deixar escrit que quan morira volia que el seu cor reposara a Polònia. Així, encara que el seu cos reposa al famós cementeri Père Lachaise de París, el cor va ser extret del seu cos abans de ser enterrat i fou traslladat a Varsòvia. Allí, en la catedral de la Santa Creu de Varsòvia, es venerat pels polonesos com si d’un heroi nacional es tractara. La figura de Chopin i la seua música a Polònia representen el nacionalisme polonés i per això, a més que el nom de Fryderyck Chopin és la primera cosa que un turista es troba quan arriba al país, ja que el principal aeroport de Polònia es diu així, l’esdeveniment cultural mes important de Polònia és el Concurs Chopin, retransmés pel canal públic de televisió polonesa. És un dels concursos de piano més importants del món, i entre els guanyadors es troben els millors pianistes de la història com Martha Argerich, Kristian Zimmerman, Bella Davidovich, Maurizio Pollini, Garrick Ohlsson, Vladimir Ashkenazy o Mitsuko Uchida. Aquest concurs, que se celebra cada cinc anys, només ha deixat de celebrar-se en una ocasió, l’any 1942, a causa de l’ocupació nazi. En l’edició d’aquest any 2021, un espanyol, Martín García, ha sigut el guanyador del tercer premi, cosa que pianísticament parlant pot considerar-se tota una gesta.
Concursos a part, la música de Chopin és meravellosa. Té la qualitat que posseeixen les grans obres d’arts, i és la d’arribar a l’ànima d’un amplíssim públic arreu del món per la seua claredat en les melodies, per una gran riquesa en les harmonies i una grandíssima expressivitat. La seua capacitat per a emocionar ha transcendit el nacionalisme polonés per a convertir-se en una música universal.
Què passaria si posàrem un “moment Chopin” al final del nostre dia? Podríem aventurar-nos a afirmar que si ens deixàrem envair per l’esperit de la música de Chopin, acabaríem el dia més tranquils, tal vegada amb un somriure als llavis, dormiríem més a gust, ens alçaríem de millor humor i tindríem mes paciència els uns amb els altres, evitant molts enfrontaments quotidians amb els éssers que ens envolten, pròxims i no tant, ens trobaríem feliços d’haver dedicat uns minuts al dia a enriquir la nostra ànima i esperit i, segurament, ens trobaríem al final del dia desitjant tornar al “moment Chopin” per a retrobar-nos amb nosaltres mateixos i continuar experimentant les seues bondats. Potser uns pocs minuts de música de Chopin al dia millorarien la nostra societat. Per totes aquestes bondats… per què no? Pose vosté un “moment Chopin” a la seua vida!
Fryderyck Chopin (Zelazowa Wola 1810 – París 1849)

La música de Chopin y tus palabras sobre él, lo hace más sublime si cabe. Muchas gracias por enseñárnoslo a través de tu blog, aunque no seamos alumnos tuyos.
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Quin escrit més bonic!
Dóna ganes d’arribar a la nit 🌃 i escoltar la música de Chopin!!!
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