(Versión Castellano)
Rebelde, incansable, famosa, segura, creativa, artista, virtuosa, luchadora, apasionada …, podríamos añadir unos cuántos adjetivos más para poder definir a Clara Wieck, o Clara Schumann, como sería conocida después de casarse con el también compositor y pianista Robert Schumann.
Comenzó sus estudios musicales con su padre. Una persona autoritaria y estricta, pero formidable como profesor de piano, dando como resultado una pianista virtuosa y con unas ideas musicales muy maduras ya a los 12 años, pero con una infancia dedicada a la música y con una educación rígida. Los programas de los conciertos que ofreció Clara Wieck a sus doce años eran de una dificultad pasmosa. Una de las obras que más interpretaba eran las complicadas variaciones La ci darem la Mano, para piano y orquesta de Chopin, compositor y pianista polaco a quien Clara conoció en París, al igual que a otros muchos.
Además de la influencia de su padre, tanto en lo personal como en lo musical, la otra persona que influyó en su vida fue el joven Robert Schumann, que acudió al padre de Clara, Fiedrich Wieck, para estudiar composición y piano. El joven se instaló en el hogar de los Wieck como uno más de la casa. Además de recibir clases de piano y composición, se encargaba de ayudar con los niños más pequeños. Los sueños de juventud como pianista de Robert Schumann, se desvanecieron debido a una lesión que sufrió en la mano izquierda. Debido a ello, Clara se convertiría, a partir de ese momento, en la pianista que interpretaría todas las obras de Schumann, comenzando por Papillon Op 2. Unas obras, todo sea dicho, de una dificultad extraordinaria, solamente accesible a un pianista con unas elevadas dotes interpretativas y musicales.
Clara, no sólo interpretaba música de Schumann. También, fue la primera en interpretar música de Chopin, de la que era una gran admiradora, en Alemania. En sus frecuentes giras de conciertos por Europa tuvo la fortuna de conocer a figuras tan importantes e influyentes en la música como Franz Liszt o Paganini.
La amistad entre Clara y Robert Schumann fue creciendo, llegando a derivar en una apasionada y sincera historia de amor, a la cual se oponía el padre de Clara. La lucha por su amor les llevó a tener que llegar hasta los tribunales para que un juez autorizara el matrimonio entre los dos jóvenes, ya que al no contar Clara con la edad de veintitrés años, necesitaba la autorización paterna o en su ausencia, la del estado. ¡Así estaban las cosas para las mujeres! Fiedrich Wieck, convencido de que el tribunal nunca autorizaría el matrimonio de un joven sin oficio ni beneficio con su hija, ya que según él se casaba para aprovecharse de la fama de Clara, pero se equivocó estrepitosamente y la pareja se casó un 12 de septiembre de 1840. Clara estaba a punto de cumplir veintidós años y Robert tenía treinta. Con motivo de tan feliz acontecimiento, Schumann compuso una obra para regalársela a Clara llamada Widmung, que más tarde Liszt transcribiría para piano.
Clara tuvo que retirarse de la vida pública y de los conciertos debido a su maternidad. Solamente dio unos pocos conciertos y compuso de vez en cuando. Esta actividad musical fue retomada debido a acontecimientos trágicos. Su marido, el cual padecía de trastorno bipolar, tuvo que ser ingresado en un psiquiátrico tras intentar suicidarse arrojándose al Danubio. Esta ausencia obligó a Clara a recuperar su carrera como pianista para poder mantener a su familia. La vida de Robert Schumann, influyó notablemente en la suya propia, incluso después de su muerte en el año 1856. Clara Schumann se encargó de que la obra de su marido fuera apreciada, reconocida e incluida en el repertorio pianístico gracias a su constante interpretación en sus conciertos. Su devoción no le permitió volverse a casar, a pesar de vivir una profunda historia de amor con Brahms, quien sentía verdadera adoración y admiración por ella. Lo que se inició como una profunda amistad intelectual y artística, a la muerte de Robert Schumann, adquirió tintes amorosos, pero de esta relación, nunca se habló abiertamente. De esta historia de amor, poco se sabe debido a que ellos dos decidieron quemar las cartas que se intercambiaron puesto que Clara se mudó a Berlín y Brahms a Hamburgo. Su comunicación, después de la separación por la distancia, fue a través de la correspondencia. Gracias a la persuasión de su hija Marie, Clara conservó unas cuantas cartas por ser las más bellas y por ello, sus favoritas, pero esta historia de amor, si es que en algún momento la hubo, quedó en gran amistad. Brahms, antes de estrenar las obras, se las presentaba a Clara para conocer su opinión. Fue la destinataria de la dedicatoria de muchas de ellas. Clara se encargó de estrenar la obra pianística de Brahms en diversas ocasiones. A pesar de no conservarse todas las cartas de Clara destinadas a Brahms y tan sólo unas pocas de Brahms dirigidas a Clara, se sabe de la existencia de este amor truncado, por la confesión de lo que sentía Brahms a su amigo el violinista Joseph Joachin en una carta.
De cualquier modo, Clara, se consagró en cuerpo y alma a la música desde diversas facetas: como pianista, como editora y como profesora del Conservatorio Hoch en Francfort.
Clara Wieck se convirtió en el símbolo de la mujer compositora y pianista del siglo XIX y modelo para muchas otras, poseedora de un talento y potencial inmenso, capaz de impresionar a su público. Su segundo concierto para piano y orquesta, inacabado, nos puede llevar a la reflexión y a la pregunta de qué habría podido ser de mujeres como Clara Schumann en un mundo más abierto y tolerante hacia el talento sin tener en cuenta el género de quien lo posea.
Aquí podéis escuchar el segundo movimiento del concierto para piano y orquesta compuesto por Clara Schumann
Y ahora el arreglo de piano que realizó Clara Schumann de la composición de Robert Schumann como regalo de boda.
A continuación podéis escuchar la obra que compuso Robert Schumann, como regalo de boda para Clara.
(Versión en valenciano)
Rebel, incansable, famosa, segura, creativa, artista, virtuosa, lluitadora, apassionada …, podríem afegir uns quants adjectius més per a poder definir a Clara Wieck, o Clara Schumann, com seria coneguda després de casar-se amb el també compositor i pianista Robert Schumann.
Va començar els seus estudis musicals amb el seu pare. Una persona autoritària i estricta, però formidable com a professor de piano, donant com a resultat una pianista virtuosa i amb unes idees musicals molt madures ja als 12 anys, però amb una infància dedicada a la música i amb una educació rígida. Els programes dels concerts que va oferir Clara Wieck als seus dotze anys eren d’una dificultat esbalaïdora. Una de les obres que més interpretava eren les complicades variacions “La ci darem la Mano”, per a piano i orquestra de Chopin, compositor i pianista polonès a qui Clara va conèixer a París, igual que a molts altres.
A més de la influència del seu pare, tant en el personal com en el musical, l’altra persona que va influir en la seua vida va ser el jove Robert Schumann, que va acudir al pare de Clara, Fiedrich Wieck, per a estudiar composició i piano. El jove es va instal·lar en la llar dels Wieck com un més de la casa. A més de rebre classes de piano i composició, s’encarregava d’ajudar amb els xiquets més xicotets. Els somnis de joventut com a pianista de Robert Schumann, es van esvair a causa d’una lesió que va patir a la mà esquerra. A causa d’això, Clara es convertiria, a partir d’aquest moment, en la pianista que interpretaria totes les obres de Schumann, començant per Papillon Op 2. Unes obres, tot siga dit, d’una dificultat extraordinària, solament accessible a un pianista amb uns elevats dots interpretatius i musicals.
Clara, no sols interpretava música de Schumann. També, va ser la primera a interpretar música de Chopin, de la qual era una gran admiradora, a Alemanya. En els seus freqüents gires de concerts per Europa va tindre la fortuna de conéixer a figures tan importants i influents en la música com Franz Liszt o Paganini.
L’amistat entre Clara i Robert Schumann va anar creixent, arribant a derivar en una apassionada i sincera història d’amor, a la qual s’oposava el pare de Clara. La lluita pel seu amor els va portar a haver d’arribar fins als tribunals perquè un jutge autoritzara el matrimoni entre els dos joves, ja que al no comptar Clara amb l’edat de vint-i-tres anys, necessitava l’autorització paterna o en la seua absència, la de l’estat. Així estaven les coses per a les dones! Fiedrich Wieck estava convençut que el tribunal mai autoritzaria el matrimoni d’un jove sense ofici ni benefici amb la seua filla, ja que segons ell es casava per a aprofitar-se de la fama de Clara, però es va equivocar estrepitosament i la parella es va casar un 12 de setembre de 1840. Clara estava a punt de complir vint-i-dos anys i Robert tenia trenta. Amb motiu de tan feliç esdeveniment, Schumann va compondre una obra per a regalar-li-la a Clara anomenada Widmung, que més tard Liszt transcriuria per a piano.
Clara va haver de retirar-se de la vida pública i dels concerts a causa de la seua maternitat. Solament va fer uns pocs concerts i va compondre de tant en tant. Aquesta activitat musical va ser represa a causa d’esdeveniments tràgics. El seu marit, el qual patia de trastorn bipolar, va haver de ser ingressat en un psiquiàtric després d’intentar suïcidar-se llançant-se al Danubi. Aquesta absència va obligar a Clara a recuperar la seua carrera com a pianista per a poder mantindre a la seua família. La vida de Robert Schumann, va influir notablement en la seua pròpia, fins i tot després de la seua mort l’any 1856. Clara Schumann es va encarregar que l’obra de Robert Schumann fora estimada, reconeguda i inclosa en el repertori pianístic gràcies a la seua constant interpretació en els seus concerts. La seua devoció no li va permetre tornar-se a casar, malgrat viure una profunda història d’amor amb Brahms, qui sentia vertadera adoració i admiració per ella. El que es va iniciar com una profunda amistat intel·lectual i artística, a la mort de Robert Schumann, va adquirir tints amorosos, però d’aquesta relació, mai es va parlar obertament. D’aquesta història d’amor, poc se sap pel fet que ells dos van decidir cremar les cartes que es van intercanviar perquè Clara es va mudar a Berlín i Brahms a Hamburg. La seua comunicació, després de la separació per la distància, va anar a través de la correspondència. Gràcies a la persuasió de la seua filla Marie, Clara va conservar unes quantes cartes per ser les més belles i per això, les seues favorites, però aquesta història d’amor, si és que en algun moment n’hi va haver, va quedar en gran amistat. Brahms, abans d’estrenar les obres, li les presentava a Clara per a conéixer la seua opinió. Va ser la destinatària de la dedicatòria de moltes d’elles. Clara es va encarregar d’estrenar l’obra pianística de Brahms en diverses ocasions. Malgrat no conservar-se totes les cartes de Clara destinades a Brahms, i tan sols unes poques de Brahms dirigides a Clara, se sap de l’existència d’aquest amor truncat, per la confessió del que sentia Brahms al seu amic el violinista Joseph Joachin en una carta.
De qualsevol forma, Clara, es va consagrar en cos i ànima a la música des de diverses facetes: com a pianista, com a editora i com a professora del Conservatori Hoch en Francfort.
Clara Wieck es va convertir en el símbol de la dona compositora i pianista del segle XIX i model per a moltes altres, posseïdora d’un talent i potencial immens, capaç d’impressionar al seu públic. El seu segon concert per a piano i orquestra, inacabat, ens pot portar a la reflexió i a la pregunta de quina hauria pogut ser de dones com Clara Schumann en un món més obert i tolerant cap al talent sense tindre en compte el gènere de qui el posseïsca.
Clara Schumann (Leipzig 1819 – Fráncfort del Meno 1896)
