STILLE NACHT, HEILIGE NACHT / SILENT NIGHT / NOCHE DE PAZ

(Versión en castellano)

Llega la época navideña y en esta parte privilegiada del mundo se piensa en muchas cosas: en árboles y belenes, en mazapanes y turrones, en comidas familiares y cenas de amigos o en reencuentros deseados, y por un momento, parece que la rutina de la vida se detiene en estas fechas y todos deseamos ser mejores personas, al menos, por unos días. Hay quien dice que la Navidad debería ser todo el año y nuestros deseos prolongarse en el tiempo, cosa muy acertada. Hay quien opina que al menos algunos lo intentan durante unos días y, algo es algo. No cabe duda que por diversos motivos, son días especiales que suelen despertar el lado amable del ser humano, encienden la ilusión de los más pequeños, y,  si hay lugar y momento para la magia, es en estos días cuando debemos esperar que se produzca el milagro.

Al igual que en estas fechas navideñas hay espacio para una gastronomía muy especial y específica, también la música ha tenido una función muy concreta. El repertorio para los días de Adviento y Navidad es casi infinito. Desde Bach y Handel, hasta Messiaen, incluyendo a la mayoría de compositores clásicos, encontramos música para estos días tan señalados en su catálogo. Algunas piezas han pasado a la historia y son sinónimo de Navidad superando en fama a su compositor, ya que en la mayoría de los casos han quedado en el anonimato.

Este es el caso de Stille Nacht, en el original en alemán, conocida en inglés como Silent Night y en castellano como Noche de Paz. Este villancico, compuesto en 1818 es tan popular que ha sido traducido a más de 300 idiomas y cualquiera que escuche sus cuatro primeras notas, sabrá distinguir a qué música pertenecen e incluso podrá continuar tarareándola hasta acabar la pieza. Sin embargo, si preguntamos por el nombre de su compositor, pocas personas sabrán decir que fue Franz Xaver Gruber el autor de esta música.

En 1914, casi un siglo después de su composición, fue protagonista de una anécdota que puede llegar a ser muy emocionante y nos da que pensar que no todo está perdido para el ser humano. La anécdota referida fue en la tregua de Navidad de 1914, durante la Primera Guerra Mundial cuando los ingleses y los alemanes, hicieron una alto el fuego para celebrar las fiestas navideñas.  Durante esta tregua llegaron a cantar el villancico en Nochebuena todos juntos. La razón para elegir éste y no cualquier otro residía en el hecho de que era el único villancico que conocían los combatientes de ambos bandos. Durante esa extraña tregua, no oficial, en la que muchos soldados se atrevieron a preguntar a sus adversarios qué demonios hacían luchando contra ellos, se pudieron ver escenas tan extrañas y esperanzadoras como intercambio de regalos entre soldados de los dos bandos, felicitaciones de Navidad lanzadas al aire para que llegaran a la trinchera contraria y hasta partidos de fútbol. Los alemanes encendieron velas y montaron árboles de Navidad. También cantaron villancicos en alemán, su lengua materna, obteniendo como respuesta villancicos en inglés. Todo ello desembocó en la interpretación al unísono, y cada uno en su idioma, del villancico Silent Night, (en inglés) o Stille Nacht (en alemán). Desde luego, esta situación generó imágenes tan poco habituales en una guerra que han pasado a la historia, donde más de 100.000 soldados en Europa se sumaron a este cese informal de hostilidades dando una lección a los mandatarios, que se opusieron abiertamente a cualquier tipo de confraternización con el adversario. ¡Cuánta estupidez! Mediante esta actuación musical conjunta y los diversos duelos futbolísticos que se llevaron a cabo, demostraron que era posible construir una Europa sin disputas bélicas, de las cuales estaban hartos y demostraron poseer una mayor humanidad que sus oficiales militares. Lástima que este clamor de: ¡basta a la guerra!, fuera claramente desoído y la disciplina militar, se impuso otra vez desde los altos mandos, ya que la guerra todavía duraría cuatro años más.

Aunque el villancico Stille Nacht, nunca tuvo intérpretes tan valientes ni ocasiones tan emotivas desde su estreno en Austria en 1818, como su interpretación en las trincheras, la cantidad de versiones realizadas son tantas que sería imposible enumerarlas todas, al igual que los numerosos estilos que se han atrevido a versionarlo: el sinfónico, a cappella, versión popular con instrumentos propios de Navidad, con acompañamiento de guitarras acústicas, incluso hay versiones de rock y de jazz siendo la más popular la grabación realizada por Bing Crosby, la cual llegó a ser el tercer disco más vendido en la historia de los villancicos. Otras versiones como las del mismísimo Elvis Presley o la del  carismático trompetista Chet Baker, no son nada desdeñables.

Esta aceptación tan universal y que sirve de denominador común a tantas personas en el mundo debió ser la razón por la que Stille Nacht fue declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en el año 2011, de lo cual nos alegramos y orgullecemos.

Así pues, la Navidad son los típicos mazapanes, los turrones y los regalos, pero también es música, y sobretodo son besos, abrazos, reencuentros, magia e ilusión. Estos últimos nos hacen sobrellevar la nostalgia de los que ya no podrán compartirla con nosotros. Afortunadamente, la Navidad también son todos esos buenos propósitos que nacen para hacer de este mundo que habitamos un lugar mejor. A ello siempre ayuda por ejemplo la música de Chet Baker. ¡Feliz Navidad!

(Versión en valenciano)

Arriba l’època nadalenca i a aquesta part privilegiada del món es pensa en moltes coses: en arbres i pesebres, en massapans i torrons, en menjars familiars i sopars d’amics o en retrobaments desitjats, i per un moment, sembla que la rutina de la vida es deté en aquestes dates i tots desitgem ser millors persones, almenys, per uns dies. Hi ha qui diu que el Nadal hauria de ser tot l’any i els nostres desitjos prolongar-se en el temps, cosa molt encertada. Hi ha qui opina que almenys alguns ho intenten durant uns dies i, val més això que res. No hi ha dubte que per diversos motius, són dies especials que solen despertar el costat amable de l’ésser humà, encenen la il·lusió dels més xicotets, i, si hi ha lloc i moment per a la màgia, és en aquests dies quan hem d’esperar que es produïsca el miracle.

Igual que en aquestes dates nadalenques hi ha espai per a una gastronomia molt especial i específica, també la música ha tingut una funció molt concreta. El repertori per als dies d’Advent i Nadal és quasi infinit. Des de Bach i Handel, fins a Messiaen, incloent a la majoria de compositors clàssics, trobem música per a aquests dies tan assenyalats al seu catàleg. Algunes peces han passat a la història i són sinònim de Nadal superant en fama al seu compositor, ja que en la majoria dels casos ha quedat a l’anonimat.

Aquest és el cas de Stille Nacht, en l’original en alemany, coneguda en anglés com Silent Night i en castellà com a Nit de Pau. Aquesta nadala, composada en 1818 és tan popular que ha sigut traduïda a més de 300 idiomes i qualsevol que escolte les seues quatre primeres notes, sabrà distingir a quina música pertanyen i fins i tot podrà continuar taral·larejant fins a acabar la peça. No obstant això, si preguntem pel nom del seu compositor, poques persones sabran dir que va ser Franz Xaver Gruber l’autor d’aquesta música.

En 1914, quasi un segle després de la seua composició, va ser protagonista d’una anècdota que pot arribar a ser molt emocionant i ens fa pensar que no tot està perdut per a l’ésser humà. L’anècdota referida va ser a la treva de Nadal de 1914, durant la Primera Guerra Mundial quan els anglesos i els alemanys, van fer una alt-el-foc per a celebrar les festes nadalenques. Durant aquesta treva van arribar a cantar la nadala en Nit de Nadal tots junts. La raó per a triar aquesta i no qualsevol altra residia en el fet que era l’única nadala que coneixien els combatents de tots dos bàndols. Durant aqueixa estranya treva, no oficial, en la qual molts soldats es van atrevir a preguntar als seus adversaris quins dimonis feien lluitant contra ells, es van poder veure escenes tan estranyes i esperançadores com l’intercanvi de regals entre soldats dels dos bàndols, felicitacions de Nadal llançades a l’aire perquè arribaren a la trinxera contrària i fins i tot a partits de futbol. Els alemanys van encendre ciris i van muntar arbres de Nadal. També van cantar nadales en alemany, la seua llengua materna, obtenint com a resposta nadales en anglés. Tot això va desembocar en la interpretació a l’uníson, i cadascun en el seu idioma, de la nadala Silent Night, (en anglés) o Stille Nacht (en alemany). Per descomptat, aquesta situació va generar imatges tan poc habituals en una guerra que han passat a la història, on més de 100.000 soldats a Europa es van sumar a aquest cessament informal d’hostilitats donant una lliçó als mandataris, que es van oposar obertament a qualsevol mena de confraternització amb l’adversari. Quanta estupidesa! Mitjançant aquesta actuació musical conjunta i els diversos duels futbolístics que es van dur a terme, van demostrar que era possible construir una Europa sense disputes bèl·liques, de les quals estaven farts i van demostrar posseir una major humanitat que els seus oficials militars. Llàstima que aquest clam de: prou a la guerra!, fora clarament desoït i la disciplina militar, es va imposar una altra vegada des dels alts comandaments, ja que la guerra encara duraria quatre anys més.

Encara que la nadala Stille Nacht, mai va tindre intèrprets tan valents ni ocasions tan emotives des de la seua estrena a Àustria en 1818, com la seua interpretació en les trinxeres, la quantitat de versions realitzades són tantes que seria impossible enumerar-les totes. Ocorre el mateix igual als nombrosos estils que s’han atrevit a versionar-lo: el simfònic, a cappella, versió popular amb instruments propis de Nadal, amb acompanyament de guitarres acústiques, fins i tot hi ha versions de rock i de jazz sent la més popular l’enregistrament realitzat per Bing Crosby, la qual va arribar a ser el tercer disc més venut en la història de les nadales. Altres versions com les del mateix Elvis Presley o la del carismàtic trompetista Chet Baker, no són gens menyspreables.

Aquesta acceptació tan universal i que serveix de denominador comú a tantes persones en el món degué ser la raó per la qual Stille Nacht va ser declarat Patrimoni Immaterial de la Humanitat l’any 2011, de la qual cosa ens alegrem i ens fa sentir orgullosos.

Així doncs, el Nadal són els típics massapans, els torrons i els regals, però també és música, i sobretot són besos, abraçades, retrobaments, màgia i il·lusió. Aquests últims ens fan suportar la nostàlgia dels quals ja no podran compartir-la amb nosaltres. Afortunadament, el Nadal també són tots aqueixos bons propòsits que naixen per a fer d’aquest món que habitem un lloc millor. Per a aconsseguir-ho  sempre ajuda la música, com per eixemple la de Chet Baker. Bon Nadal!

Franz Xaver Gruber (Austria 1787 – Austria 1863)

Publicado por rosellolmos

Profesora de piano de vocación, amante de la música y apasionada de las artes. Conjugando todo esto con la educación surge un blog con la clara intención pedagógica de difundir la música clásica y con el objetivo de que esta sea incluída por los jóvenes en sus listas de música

Un comentario en “STILLE NACHT, HEILIGE NACHT / SILENT NIGHT / NOCHE DE PAZ

Replica a Consuelo Cancelar la respuesta