Día Mundial de la Ópera

El 25 de octubre, desde hace ya cuatro años, se celebra en todo el mundo el Día Mundial de la Ópera por iniciativa de tres asociaciones como Ópera Europa, Ópera América y Ópera Latinoamérica en colaboración con UNESCO y el Instituto internacional de Teatro. Su finalidad no sólo es celebrar la grandeza de éste arte, que aúna en sí mismo tantas artes como son el teatro, las artes plásticas, la danza, la música, la literatura, etc. sino poner en valor y en relieve sus efectos positivos para el ser humano. ¡Sí! Efectos muy positivos. Durante tres horas, más o menos, el espectador ríe, llora, o entristece y comparte las aventuras de los protagonista. Durante tres horas, el espectador, puede llegar a olvidar las vicisitudes de su propia vida y desconectar de su propia realidad. Durante tres horas, siente, en ocasiones sin darse cuenta, la magia y el hechizo, como cautivo, de todo lo que sucede en el escenario. Y si no, acordémonos de la famosa escena de la película Pretty Woman, cuando una jovencísima Julia Roberts acude a la ópera con un también jovencísimo Richard Gere.  Ella, la protagonista de la película, de poca educación y formación cultural y con la profesión más antigua del mundo, se siente cautivada por la tristísima historia de Violetta, la protagonista de la ópera de Verdi, La Traviatta, una cortesana en el París del siglo XIX, que se resiste a enamorarse hasta que aparece en su vida el joven Alfredo. ¡Ay! Cómo no sentirse transportado a la época de los salones de París después de escuchar el brindis Libiamo, o cómo no sonreír y sentir mariposas en el estómago ante la declaración de amor de Alfredo con su aria Un di, felice, eterea. Cómo no sentir inmensa pasión al escuchar a Violetta implorarle a su Alfredo que la ame, en su aria Amami Alfredo. Cómo no suspirar ante el desafortunado desenlace de tan gran historia de amor, cómo no llorar al morir la joven protagonista, o cómo no sentir la desolación y la impotencia del pobre Alfredo al enterarse de toda la trama… El espectador se queda desconsolado, inmóvil en la butaca, hasta que se encienden las luces y es capaz de reaccionar y vuelve a la realidad tras unas horas de intensas conmociones vividas.

Si algo tiene la ópera, es la capacidad de transmitir unas grandes emociones, ya que al valor del teatro se le añade la emotividad de la música. Una música con unas melodías tan bien construidas que han pasado a la memoria colectiva universal.

Se podrían citar muchísimos ejemplos de grandísimas melodías de diferentes épocas: Va tascito e Nacosto de Julio César de Haendel, El aria de La Reina de la Noche de Mozart, Largo al Factotum del El Barbero de Sevilla de Rossini, La cabalgata de las Walkirias de Wagner,  La Marcha Triunfal de Aida de Verdi, Casta Diva de Norma de Bellini, Nesum Dorma de Turandot de Puccini, Una furtiva Lagrima del Elisire d’Amore de Donizzeti, Duo de las Flores de Lakme de Delibes, Barcarola de Los Cuentos de Hoffman de Offenbach… y así interminablemente. Es muy posible que estos nombres no digan nada, pero cuando se escuchan los primeros compases de cada fragmento, sí se reconoce la música. Sin duda, son músicas que a todo el mundo les son familiares.

De entre todos los ejemplos, en la difícil decisión de escoger alguno, para festejar el Día Mundial de la Ópera, habría que quedarse con Carmen de Bizet y con El Murciélago de Strauss II. La razón se encuentra en que la celebración del Día Mundial de la Ópera, coincide con el día del nacimiento de estos dos grandes compositores y que al igual que otros tantos, han aportado obras imprescindibles al repertorio operístico de todos los teatros del mundo.

La ópera, en contra de lo que se suele pensar, sigue estando muy vigente. Sus temas tratan de cuestiones que todavía afectan y preocupan al ser humano. Es por ello que el espectador se siente tan identificado con la historia y conecta tan bien con la trama a pesar de que sus ficciones se vean desarrolladas en otras épocas. Y es porque los temas de donde se nutre la ópera están tan presentes como el amor, la pasión, los celos, el honor, la tragedia, el engaño, la seducción, los suicidios y asesinatos, la alegría o la dignidad, ¡y mucho más! Tan sólo hay que seguir la historia, relajarse y escuchar…, ¡el resto viene rodado! Seguramente el espectador novel quedará enganchado a la ópera para toda su vida.

Publicado por rosellolmos

Profesora de piano de vocación, amante de la música y apasionada de las artes. Conjugando todo esto con la educación surge un blog con la clara intención pedagógica de difundir la música clásica y con el objetivo de que esta sea incluída por los jóvenes en sus listas de música

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